En las sabanas de Africa se levanta un arbol de silueta inconfundible: el baobab (Adansonia digitata), tambien llamado «el arbol de la vida». Su tronco ancho y esponjoso, que puede superar los 10 metros de diametro, esconde un secreto que le permite sobrevivir a las largas sequias del continente.
Durante la temporada de lluvias, el tejido interior del tronco absorbe y almacena agua como si fuera una esponja gigante, llegando a acumular hasta 120.000 litros. Esta reserva le permite mantenerse verde y con frutos incluso en los meses mas secos del ano, cuando otras especies ya han perdido sus hojas.
Ademas de su capacidad de almacenamiento, el baobab es extraordinariamente longevo: algunos ejemplares superan los mil anos de edad. Sus flores blancas, que se abren de noche, son polinizadas principalmente por murcielagos, y su fruto, conocido como «pan de mono», es una fuente muy valorada de vitamina C y antioxidantes.