La Eucommia ulmoides es una reliquia evolutiva excepcional: es la única especie sobreviviente de la familia botánica Eucommiaceae. Durante el período Terciario, sus ancestros poblaron gran parte de Europa y Norteamérica, pero las glaciaciones extinguieron a todos sus congéneres, refugiándose únicamente en las montañas del centro de China, donde sobrevivió aislada durante millones de años.
Lo más fascinante de esta planta reside en su estructura interna. Si partes por la mitad una hoja madura o un fragmento de corteza seca, notarás que ambas partes no se separan por completo; en cambio, quedan unidas por cientos de finísimos filamentos plateados elásticos que parecen hilos de seda de araña. Se trata de gutapercha (poli-isopreno trans), un elastómero natural biológicamente idéntico al caucho que el árbol sintetiza como barrera hermética de defensa contra insectos xilófagos y hongos patógenos.
En la antigüedad, los botánicos y alquimistas de la dinastía Han bautizaron al árbol como Du Zhong en honor a un herborista legendario que, según la tradición, consumió la decocción de esta corteza elástica para rejuvenecer sus tendones y articulaciones, deduciendo que la asombrosa resistencia y flexibilidad de sus fibras internas se transfería directamente a la fortaleza biomecánica del cuerpo humano.