El espino blanco pertenece a la familia de las rosáceas, lo que implica que tienen tallos leñosos y un pedicelo floral también llamado receptáculo, de forma muy opulenta. Lo podemos encontrar tanto como árbol de hasta 6 metros o como de setos podados más bajos.
El espino se caracteriza por tener llamativas flores blancas de cinco pétalos y muy aromáticas que se presentan durante la primavera.
El espino blanco contiene derivados de flavonoides, proantocianinas, azúcares, alcoholes de azúcar, terpenos y aceites esenciales. Todos estos componentes le atribuyen las siguientes propiedades al espino blanco.