La hierba que delata al ganado y ahuyenta plagas

Palabra Clave:Dibenzyl Trisulfide

Descripción

El anamú es apodado popularmente en amplias regiones del Caribe y Centroamérica como «hierba de ajo» o «mapurite» debido al penetrante hedor aliáceo y azufrado que despiden sus hojas al ser pisadas o quebradas. Esta fragancia sulfurosa se debe a una elevadísima concentración de dibencil trisulfuro y petiverina, moléculas de defensa que la planta sintetizó de forma evolutiva como potente insecticida y nematicida natural para protegerse de parásitos del suelo.

En el campo ganadero tropical, los hacendados conocen muy bien las propiedades de este arbusto silvestre: cuando las vacas lecheras pastan en zonas cubiertas de anamú, sus compuestos azufrados liposolubles penetran en el metabolismo del rumiante con tal intensidad que la leche y la carne ordeñadas ese día adquieren un inconfundible y tenaz gusto a ajo, perdiendo su valor comercial temporalmente.

Más allá de la agropecuaria, en los rituales etnomédicos de las comunidades afrocaribeñas e indígenas amazónicas, el anamú siempre fue considerado una de las plantas botánicas más sagradas de «limpieza». Se quemaba y asperjaba como sahumerio o baño ritual tanto para ahuyentar picaduras de insectos transmisores de fiebre como para purificar las estancias de malas influencias energéticas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Datos Curiosos Relacionadas