En los desiertos aridos de Namibia y Sudafrica crece un genero de suculentas tan singular que parece sacado de otro mundo: los Lithops, conocidos popularmente como «piedras vivientes». Su nombre proviene del griego y significa literalmente «cara de piedra».
Casi toda la planta permanece enterrada bajo la superficie del suelo, dejando expuesta unicamente la punta de sus dos hojas carnosas, que imitan a la perfeccion el color y la textura de las piedras circundantes. Este camuflaje extremo es una estrategia de supervivencia frente a los herbivoros del desierto.
Una vez al ano, entre las dos hojas emerge una flor amarilla o blanca sorprendentemente grande en comparacion con el tamano de la planta, revelando por un instante que aquella «piedra» esconde en realidad un organismo vivo perfectamente adaptado a la sequia extrema.