La ortiga (Urtica dioica) es una planta herbácea perenne de la familia Urticaceae, con hojas dentadas y tallos cubiertos de pelos urticantes que producen una sensación de ardor al contacto con la piel.
Su uso se remonta a egipcios, griegos y romanos, que ya documentaban sus propiedades medicinales. En la Edad Media se utilizaba tanto como remedio como para fabricar telas resistentes con sus fibras.
Es rica en flavonoides, clorofila, vitaminas A, C y K, ácido fólico y minerales como calcio, hierro, potasio y magnesio, lo que explica su uso tradicional como planta remineralizante.
Se le atribuyen propiedades diuréticas, depurativas, antiinflamatorias y remineralizantes; es útil frente a la retención de líquidos, el reumatismo, la anemia leve y los trastornos digestivos.
Crece de forma silvestre en suelos ricos en nitrógeno, en zonas húmedas y semisombreadas. Se recolecta con guantes por sus pelos urticantes.
Precauciones: El contacto directo con la planta fresca puede causar irritación cutánea. Por su efecto diurético, debe usarse con precaución junto a medicamentos para la hipertensión o problemas renales.
Recetas relacionadas: Infusión de Ortiga depurativa.