El bambú ostenta el récord de ser la planta de crecimiento más rápido del planeta. Bajo condiciones óptimas de humedad y temperatura, ciertas especies pueden crecer hasta 91 centímetros en un solo día, es decir, casi 4 centímetros por hora, un ritmo tan veloz que en teoría es posible observarlo a simple vista si se tiene paciencia suficiente.
Este crecimiento acelerado se debe a que, a diferencia de los árboles, el bambú no engrosa su tallo con el tiempo: cada caña nace ya con el diámetro que tendrá de adulta, y solo se dedica a extenderse en altura gracias a células que se multiplican simultáneamente en cada uno de sus nudos.
Además de su velocidad, el bambú es uno de los materiales renovables más versátiles del mundo: se usa en construcción, textiles, papel, e incluso en gastronomía. Algunas especies pueden alcanzar los 30 metros de altura en solo unas semanas.