En las selvas tropicales de todo el mundo crece una de las plantas más despiadadas del reino vegetal: el higo estrangulador (varias especies del género Ficus). Todo comienza cuando un ave o un murciélago deposita una diminuta semilla en la copa de un árbol, generalmente atrapada en una grieta de la corteza junto con sus excrementos.
Desde ahí, la semilla germina y comienza a enviar raíces hacia abajo, rodeando el tronco del árbol husped como una red viviente, mientras sus ramas crecen hacia arriba compitiendo por la luz. Con los años, las raíces se van engrosando y fusionando, apretando literalmente al árbol original hasta impedir el paso de nutrientes y agua, lo que termina matándolo.
Cuando el árbol husped muere y se descompone, queda un imponente higo estrangulador con forma de tubo hueco en su interior, una estructura que se ha convertido en un verdadero símbolo de la lucha por la supervivencia en la selva tropical.