Durante décadas, los científicos conocían la Wollemia nobilis únicamente a través de fósiles de hasta 90 millones de años de antigüedad, y la daban por extinguida junto a los dinosaurios. Por eso, cuando en 1994 un guardaparques descubrió un pequeño grupo de estos árboles vivos en un cañón remoto del Parque Nacional Wollemi, en Australia, la noticia causó sensación mundial.
Apodado el «árbol dinosaurio» o «fósil viviente», este pino ancestral pertenece a una familia botánica que se creía extinta desde hace millones de años. La ubicación exacta de la población silvestre, que consta de menos de 100 ejemplares adultos, se mantiene en secreto para protegerla de enfermedades y visitantes.
Para asegurar su supervivencia, se han cultivado miles de ejemplares en viveros de todo el mundo y hoy es posible comprar una Wollemia nobilis como planta ornamental, convirtiendo a cualquier jardín en el hogar de un verdadero fósil viviente.