La equinácea (Echinacea purpurea) es una planta herbácea perenne de la familia Asteraceae, reconocible por sus grandes flores de pétalos rosados o púrpuras y centro cónico anaranjado. Es originaria de las praderas de Norteamérica.
Las tribus indígenas de Norteamérica la utilizaban desde hace siglos para tratar heridas, picaduras de serpiente e infecciones, considerándola una de sus plantas medicinales más valiosas. Su uso se extendió a Europa a comienzos del siglo XX.
Contiene alquilamidas, polisacáridos, glicoproteínas, derivados del ácido caféico (equinacósido), flavonoides e inulina, componentes que estimulan la respuesta inmunitaria.
Es reconocida por sus propiedades inmunoestimulantes, antibacterianas, antivirales y antiinflamatorias. La Agencia Europea del Medicamento avala su uso para la prevención y el tratamiento del resfriado común y otras infecciones respiratorias leves.
Prefiere suelos bien drenados y soleados; es resistente a la sequía. Se multiplica por semilla en primavera o división de mata en otoño.
Precauciones: No se recomienda prolongar su uso más de 8 semanas seguidas. Puede causar reacciones alérgicas en personas sensibles a la familia Asteraceae, y está contraindicada en enfermedades autoinmunes.
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